¿Cuáles son los ejercicios de Pilates?

El método Pilates forma parte del grupo de ejercicios anaeróbicos, es decir, aquellas actividades físicas que se realizan de forma breve y que se basan, fundamentalmente, en la fuerza.

Su objetivo principal no es la quema de calorías, sino reforzar la musculatura y aumentar el control, fuerza y flexibilidad de nuestro cuerpo. Aunque, como todo ejercicio físico, supone un aumento en el gasto energético y, por tanto, también contribuye a mantener un peso equilibrado.

Los seis principios esenciales de este método son control, concentración, fluidez, precisión, respiración y centro. Precisamente, con este último principio, el Pilates hace referencia a una zona concreta del cuerpo denominada centro de fuerza, que también se conoce como mansión del poder. Dicha zona la conformarían los músculos abdominales, la base de la espalda y los glúteos y la intención es que, a través de su fortalecimiento, se ejerciten el resto de partes del cuerpo.

La mayoría de los ejercicios se realizan mediante una serie de movimientos suaves y lentos y con la ayuda de aparatos diseñados específicamente para esta disciplina. En todos y cada uno de estos movimientos controlados se intenta conseguir la mayor precisión posible a través del control de la respiración, la correcta alineación de nuestro cuerpo y, por supuesto, la concentración. De esta manera se evitan gestos violentos o incontrolados que puedan ser agresivos para el organismo.

Según decía el propio Joseph Pilates: “En diez sesiones notarás la diferencia y en treinta te cambiará el cuerpo”. Y es que quienes lo practican con regularidad aseguran que con este método se consiguen notables e importantes mejoras en el tono muscular.

Pero éste no sería el único beneficio del método Pilates, ya que sus seguidores destacan, entre otros, los siguientes puntos positivos:

  • Aporta vitalidad y fuerza.
  • Mayor flexibilidad, destreza, agilidad y coordinación de los movimientos.
  • Figura más estilizada.
  • Corrección de hábitos posturales perjudiciales y reducción de los dolores de espalda.
  • Mejor autoconocimiento del cuerpo.
  • Prevención y rehabilitación de lesiones musculares.
  • Mejoras en los sistemas sanguíneo y linfático.
  • Reducción del nivel de estrés y de las tensiones a través del control de la respiración y de la concentración.

Pero no todo son ventajas. Como todo, el Pilates también tiene sus detractores y entre los argumentos más utilizados por quienes critican este método se encuentra el hecho de que los ejercicios no hayan evolucionado desde su creación por Joseph Pilates. Según afirman, el desarrollo de disciplinas tales como la fisioterapia hace que sea necesaria una revisión y modificación de ciertos ejercicios.

También critican el hecho de que los ejercicios de Pilates no distan mucho de los que se realizan en fitness, y que si la práctica de la ‘contrología’ está tan extendida se debe a que gira en torno a ella una campaña de marketing, haciendo referencia a los personajes famosos que la practican y al hecho de que se asocie a personas con un status económico elevado.

A lo largo del tiempo, los ejercicios diseñados originariamente por Joseph Pilates han ido sufriendo ciertas modificaciones que han dado lugar a la aparición de nuevas formas de Pilates. Si bien, a pesar de las múltiples variantes, todos los ejercicios pueden clasificarse dentro de dos grandes grupos: Pilates con máquinas y Pilates en suelo.

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El Pilates con máquinas

Se realiza con una serie de aparatos diseñados específicamente para este tipo de ejercicios. Cada máquina admite cientos de ejercicios y para su uso es necesario tener cierto nivel en la práctica del Pilates. Estas son las cuatro más comunes:

  • Trapecio o cadillac: se trata de una especie de cama con una estructura de metal en la parte superior de la que cuelgan varios elementos (poleas, barras móviles…) que posibilitan realizar decenas de variantes de ejercicios. Se emplea para ejercitar las piernas, el abdomen, las caderas y el pecho, así como para alinear correctamente la espalda.
  • Sillas: esta especie de banquito es ideal para reequilibrar la musculatura, y es beneficiosa, sobre todo, para aquellas personas que por su actividad diaria tienen que permanecer demasiado tiempo sentadas o de pie. También para aquellos que ya dispongan de una buena forma física.
  • Barriles: tiene una estructura de medio cilindro, lo que permite arquear el cuerpo y, con ello, ejercitar la columna vertebral. Es uno de los más adecuados para estirar la musculatura y mejorar la postura corporal.
  • Reformer: es la más completa de las cuatro y ha evolucionado hasta el punto de existir una rama del Pilates específica para este aparato. Consiste en una especie de cama con unos raíles sobre los que se desliza una plataforma, dispone también de varios agarres, muelles, poleas, etcétera que ofrecen infinidad de posibilidades para ejercitarse.

Pilates en suelo

Pilates

Por su parte, el Pilates en suelo o Pilates matt puede definirse como la esencia de esta disciplina, ya que fue el origen de la mayor parte de los ejercicios ideados por J. Pilates. Requiere de un mayor control corporal y es por esto que puede, en principio, resultar más intenso y por lo que se practica en grupos reducidos de unas seis personas. A la hora de realizar estos ejercicios, es necesario contar con una serie de elementos complementarios como pueden ser una colchoneta, bandas elásticas, pesas, aro, pelota o bosu.

Referencia: www.webconsultas.com

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